martes, 22 de febrero de 2011

Encuentro en el hospital

Hace algún tiempo, a principios de verano, mientras viajaba en el bus camino de un campamento de verano, vi a un chico. No se como se llamaba, pero era muy guapo. Me hubiera gustado conocerle, pero estábamos separados por 3 filas de asientos. No se el motivo, pero cada vez que alzaba la mirada y lo veía, se me congelaba la sangre. Cuando abandoné el bus pensé que nunca más le veria. Realmente no sabía lo que me deparaba el destino.

Seis meses después de aquel fortuito encuentro, no se como, me caí por las escaleras. El dolor era insoportable, me había roto la pierna izquierda y tenía un esguince en la muñeca derecha. Me llevaron al hospital. Allí me operaron la fractura de la pierna. Estuve ingresada algo más de una semana. Durante ese tiempo varios médicos estuvieron pendientes de mi evolución, lo que no me esperaba era que él también estuviera. Estaba allí con una bata blanca y una placa en la que ponía su nombre. Se llamaba Gerard. El nombre era francés. Era un estudiante de medicina. El médico titular le mandó ser quien me vigilara. Podría pasar más tiempo con él.

La verdad es que nunca pensé en que le volvería a ver, y menos aún que sería mi médico.
Gerard me venía a visitar todos los días, pero no comentaba nada. Como mucho me decía que evolucionaba favorablemente. Si las cosas seguían de esa manera, me darían el alta y nada habría cambiado en mi vida. Pero no sabía que hacer para que las cosas cambiaran.

A los dos días de estar ingresada, vino a visitarme una amiga, se llama An. Y no se porqué pero lo primero en lo que se fijó fue en el médico que estaba haciendo la ronda. Yo no sabía quien era hasta que me lo describe como un chico joven, de unos veintimuchos, de cabello castaño claro y ojos color miel. Bastante alto y con un atractivo especial. Yo le digo que posiblemente será uno de los médicos en prácticas. No me atrevo a decirle que es Gerard, el médico que me gusta.

Mientras An estaba de visita entra Gerard en la habitación para hacerme el seguimiento habitual. An decide salir fuera mientras, pero antes de salir me dice:

- No se que es lo que quieres, pero si no vas tu voy yo. Y por tu cara se que quieres ir tu.

En ese preciso momento no entendí lo que quería decirme, pero parece que Gerard si lo entendió.

Gerard comenzó a ponerse nervioso. La frase de An le afectó en alguna forma. Cada vez se le notaba más patoso. Parecía que tenía prisa por terminar de examinarme. Cuando ya estaba terminando, llegó el médico titular que llevaba mi caso. Quería examinarme el mismo porque ya estaba próxima la fecha programada para darme el alta. Me examinó. Y vaya sorpresa me llevé cuando me dijo "jovencita, tu fractura ya está completamente soldada, así que voy a mandar que te quiten la escayola y en dos días te damos el alta. Te estás recuperando más rápido de lo normal". Yo me quedé alucinando. No quería el alta. No se como, miré hacia Gerard y vi que se había quedado pálido. Era como si no le gustara la noticia.

Los dos médicos salieron y An entró de nuevo. Le conté lo que me había dicho el médico titular. Me dio la enhorabuena por el alta. Pero cuando le conté como se quedó la cara de Gerard, se quedó pensando. Al cabo de un rato me dice:

- Entonces deberás darte prisa y solucionar lo tuyo con ese residente, que está muy bueno y parece una gran persona.

- Lo se, pero no se como hacerlo.

Después de decirle eso, se terminó la hora de las visitas y se fue.

Estuve toda la tarde dándole vueltas a la cabeza. Tenía que hacer algo, pero no sabía el qué. Ya eran las 12 de la noche y aún seguía pensando. De repente la puerta se abre suavemente. Quien fuera el que estaba entrando no quería que nadie se diera cuenta. Sin encender la luz de la habitación, se acercó lentamente hasta mi cama. Con tanta oscuridad no lograba ver nada, tenía miedo. A saber quién se había colado en el Hospital. Estaba temblando. Se acerca lentamente a mi cara. Estaba a punto de avisar a las enfermeras, pero me detiene y me dice al oído, muy bajito, que no tenga miedo. En ese momento reconozco su voz. No me lo podía creer, era Gerard.

Se sienta en la cama a mi lado. Lo noto muy nervioso. Comienza a hablar con una voz suave y muy baja. No quiere que nadie le pille en ese lugar. Me dice que me quiere, que fue amor a primera vista, que no quería que me dieran el alta y volverme a perder. Le digo que me siento igual, que no quería marcharme de aquel hospital. En ese momento me abraza, yo le abrazo a él. "Le quiero y no quiero dejarle ir", eso es lo que pienso. Me besa, yo le sigo, no puedo separarme. Quiero que se quede conmigo toda la noche.

Estamos así un buen rato, hasta que oímos pasos. Alguien se acerca. Es posible que sea la enfermera de guardia. No nos pueden pillar así, sería peligroso para Gerard. Él piensa lo mismo. Casi no tenemos tiempo de reacción. La puerta comienza a abrirse. Nos van a pillar. No se como, Gerard salta al otro lado de la cama, se agacha. En ese momento la luz se enciende. Veo a la enfermera. Me pregunta si todo está bien porque había oído ruidos raros. Le respondo que sí. Se va y cierra la puerta. ¡Que suerte! no nos han pillado. Gerard coge su móvil. Me pregunta cúal es el mío. Se lo digo. Me hace una perdida y promete llamarme en cuanto salga del Hospital. Espera un rato más para asegurarse de que la enfermera se ha ido. Me da otro  beso, este con mucha más pasión que el anterior. Abre la puerta suavemente, mira hacia los lados para asegurarse de que no hay nadie y se va.

Encuentro en el Hospial (parte 4)

Estuve toda la tarde dándole vueltas a la cabeza. Tenía que hacer algo, pero no sabía el qué. Ya eran las 12 de la noche y aún seguía pensando. De repente la puerta se abre suavemente. Quien fuera el que estaba entrando no quería que nadie se diera cuenta. Sin encender la luz de la habitación, se acercó lentamente hasta mi cama. Con tanta oscuridad no lograba ver nada, tenía miedo. A saber quién se habia colado en el Hospital. Estaba temblando. Se acerca lentamente a mi cara. Estaba a punto de avisar a las enfermeras, pero me detiene y me dice al oído, muy bajito, que no tenga miedo. En ese momento reconozco su voz. No me lo podía creer, era Gerard.

Se sienta en la cama a mi lado. Lo noto muy nervioso. Comienza a hablar con una voz suave y muy baja. No quiere que nadie le pille en ese lugar. Me dice que me quiere, que fue amor a primera vista, que no quería que me dieran el alta y volverme a perder. Le digo que me siento igual, que no quería marcharme de aquel hospital. En ese momento me abraza, yo le abrazo a él. "Le quiero y no quiero dejarle ir", eso es lo que pienso. Me besa, yo le sigo, no puedo separarme. Quiero que se quede conmigo toda la noche.

Estamos así un buen rato, hasta que oímos pasos. Alguien se acerca. Es posible que sea la enfermera de guardia. No nos pueden pillar así, sería peligroso para Gerard. Él piensa lo mismo. Casi no tenemos tiempo de reacción. La puerta comienza a abrirse. Nos van a pillar. No se como, Gerard salta al otro lado de la cama, se agacha. En ese momento la luz se enciende. Veo a la enfermera. Me pregunta si todo está bien porque había oído ruidos raros. Le respondo que sí. Se va y cierra la puerta. ¡Que suerte! no nos han pillado. Gerard coge su movil. Me pregunta cúal es el mío. Se lo digo. Me hace una perdida y promete llamarme en cuanto salga del Hospital. Espera un rato más para asegurarse de que la enfermera se ha ido. Me da otro  beso, este con mucha más pasión que el anterior. Abre la puerta suavemente, mira hacia los lados para asegurarse de que no hay nadie y se va.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Encuentro en el Hospital (parte 3)

Gerard comenzó a ponerse nervioso. La frase de An le afectó en alguna forma. Cada vez se le notaba más patoso. Parecía que tenía prisa por terminar de examinarme. Cuando ya estaba terminando, llegó el médico titular que llevaba mi caso. Quería examinarme el mismo porque ya estaba próxima la fecha programada para darme el alta. Me examinó. Y vaya sorpresa me llevé cuando me dijo "jovencita, tu fractura ya está completamente soldada, así que voy a mandar que te quiten la escayola y en dos días te damos el alta. Te estás recuperando más rápido de lo normal". Yo me quedé alucinando. No quería el alta. No se como, miré hacia Gerard y vi que se había quedado pálido. Era como si no le gustara la noticia.

Los dos médicos salieron y An entró de nuevo. Le conté lo que me había dicho el médico titular. Me dio la enhorabuena por el alta. Pero cuando le conté como se quedó la cara de Gerard, se quedó pensando. Al cabo de un rato me dice:

- Entonces deberás darte prisa y solucionar lo tuyo con ese residente, que está muy bueno y parece una gran persona.

- Lo se, pero no se como hacerlo.

Después de decirle eso, se terminó la hora de las visitas y se fue.