miércoles, 23 de noviembre de 2011

Y otra entrada más

Estaba pensando arreglar un poco el blog, y colocar todas las historias en la pagina de Historias. Hace mucho que no ordeno bien las cosas en el blog, pero me da pereza... si es que ultimamente estoy estresada. Que si estoy a las puertas de los exámenes de diciembre, que si el lunes que viene tengo examen oral de ingles... y como no todos mis vicios... el flyff, el anime, los mangas... no se de donde saco tiempo para todo. A veces pienso que soy bruja porque soy capaz de hacer por lo menos 3 cosas a la vez.

Últimamente me he viciado mucho a los mangas shoujo, josei y yaoi... me los devoro de 3 en 3. Pero mientras leos esas maravillosas historias me voy a un mundo completamente diferente y lejos del estres que es actualmente mi vida.

Algún día haré una entrada con la lista de todos los mangas que me he leído en estos últimos 2 o 3 años... algunos leídos mas de 3 veces... solo con decir que ya no se donde buscar nuevos mangas que leer.. si, los de mis fansubs favoritos ya me los leí prácticamente todos... Ahora ando buscando nuevos fansubs para mi desconocidos a ver si tienen mangas que aun no me haya leído... si alguien quiere puede recomendarme algún manga o algún fansub...

Espero volver a escribir algo pronto y decidirme a ordenar todas las historias aquí escritas para que sea mas fácil localizarlas.

Un saludo para todos y como no muchos besitos!!!!!!!!!!!

Hasta la próxima entrada.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Noche de infarto

Llueve. Hace frío. Estoy sola. La casa está a oscuras. Es muy grande. Tengo algo de miedo. La tormenta no amaina. El viento sopla con fuerza. Las ventanas se baten. Las puertas chirrían. El ruido del viento en los árboles hace que el miedo aumente. Quiero que alguien venga. Que me haga compañía.
Suena el teléfono. Me asusto. Me levanto y lo cojo. Es mi madre. Está preocupada. Hablo con ella. Se tranquiliza. Vuelvo a mi habitación. Me meto en cama. Parece que voy entrando en calor. Oigo ruidos extraños. Me encojo entre las mantas. Oigo abrir la puerta. Entro en pánico. Oigo pasos. Me levanto sigilosamente. Alguien se acerca. Cojo el paraguas que tengo en el bolso. Si intentan atacarme me defenderé. Los pasos cada vez se oyen más cerca. El miedo desaparece. Me lleno de fuerza y coraje. Valentía. Me escondo detrás de la puerta de la habitación. Se abre. Alguien entra. No veo nada. Todo está oscuro. No hay luz. El alumbrado público no funciona. La noche está oscura. Se oyen caer las gotas de lluvia contra el asfalto y las aceras. Me decido. Es el momento. Apenas percibo una silueta entre toda la oscuridad. Agarro el paraguas fuertemente por la lona. Golpeo al intruso con tanta fuerza que cae desmayado. Le ato las manos con la bufanda que tengo al lado de la cama. Está inmovilizado. Voy a por una linterna. Me tropiezo al bajar las escaleras. Casi caigo. Rebusco en los cajones del mueble que está en el pasillo. Encuentro varias. Ninguna da luz. Me dirijo a la despensa. Busco una vela. La encuentro. Busco algo con que encenderla. Al lado de la cocina encuentro una caja de cerillas. Enciendo la vela. Subo a mi habitación. Miro quien es el intruso. No le reconozco. Voy hacia el teléfono. Llamo a la policía. Vienen. Los vecinos se acercan a ver que pasa. El intruso resulta ser un ladrón. La policía se lo lleva. Vuelvo a tener miedo. Acabo de noquear a un ladrón y entregarlo a la policía. Todos dicen que tengo la sangre fría. Que ellos no hubieran reaccionado así. La noche va pasando. Se acerca el alba. Cada vez hay más claridad. La luz del sol va surgiendo poco a poco. Con la luz el miedo se va desvaneciendo. Reponen el servicio eléctrico. La tormenta va pasando. Amaina el viento. Las nubes comienzan a desaparecer. Brilla el sol. Un nuevo día comienza.



FIN

jueves, 3 de noviembre de 2011

Padres y bebé

Marcos viene a buscarme, son las 5 de la tarde. Nos vamos a la playa, a una pequeña cala escondida entre las rocas. Accedemos a ella a través del bosque. Hay poca gente. Mejor. Estamos los dos solos, nuestros amigos nos dejaron algo de intimidad. Ya sabían la noticia. Las chicas ya lo sabían y a los chicos se lo contamos esa misma noche. Tomamos el sol, nos bañamos en el mar. Lo pasamos bien toda la tarde. Ya es hora de regresar. Vamos caminando por el sendero que nos lleva hasta el camino principal. Cada vez estoy más nerviosa, no se como afrontarlo. Será duro decírselo a mis padres. Espero que se lo tomen bien, pero no estoy del todo segura. Quiero a Marcos y él a mi. Llegamos a mi casa. Mis padres aun no están. Pronto llegarán. Nos sentamos en el sofá. Estamos todos cariñosos cuando oímos abrir la puerta. Son mis padres. Ya han llegado. Los saludamos. Les digo que se acerquen al salón. Tengo algo que contarles. Comienzan a interrogarme con la mirada. Les quiero, pero tengo miedo a su reacción.



- Papá, mamá tengo algo importante que deciros. Mas bien tenemos algo muy importante que deciros.



-No os preocupeis, no es nada malo - dice Marcos.



-Estamos intrigados, ¿que puede ser?



No me salen las palabras. Estoy nerviosa. Miro a Marcos. El también está nervioso. No se como, pero tenemos que contárselo. Es algo inevitable. Mejor que se enteren por nosotros ahora a que se enteren cuando el embarazo ya sea evidente.



- Mamá, papá lo que tengo que deciros es que estoy embarazada. Marcos ya lo sabe y me apoya en mi decisión. Es más, la decisión la tomé después de hablar con él. Le quiero mucho y el a mi. Decidí tener al bebé.



Su cara se quedó a cuadros. Su mirada mostraba sorpresa. Aun no se lo creían. Era imposible para ellos pensar en esa posibilidad, pero ya sabían que no era una niña aunque les pesaba reconocerlo. Su reacción se hizo esperar unos minutos.



- ¿Eso quiere decir que vamos a ser abuelos? - Fue lo primero que me dijeron.



- Si. Ya se que va a ser duro, pero quiero tenerlo. Y Marcos está de acuerdo con la decisión. Es más, aunque me apoyaría si decidía abortar, en su mirada veo que él también lo desea.



- Cariño, no te vamos a dar la charla. Tu decisión ya está tomada y es tuya. Solo esperamos que seas feliz.



Mis miedos se desvanecen. Estoy muy feliz. Mis padres aceptan la situación. Ahora solo falta contárselo a loa padres de Marcos. Lo hacemos. Ellos también aceptan la situación. Están encatados de ser abuelos.



El tiempo va pasando. El embarazo va perfectamente. En Navidad todos nos regalan cosas para el futuro bebé. No quiero saber si va a ser niño o niña. Marcos está de acuerdo. Nuestros amigos están intrigados. Nuestros padres también. Pero a la vez todos están encantados. Cada vez falta menos para que nazca. pronto ocurrirá. Cada día que pasa tengo mas ganas de verle la carita al bebé. Estamos en Febrero, ya apenas faltan unos días. Por suerte llevé bien todo el embarazo. Llega el momento. Estoy en casa. Marcos está conmigo. Se mudo a mi casa a los 3 meses de contárselo a mis padres. Ellos querían que estuviéramos juntos. Vamos al Hospital. Pronto llegará. Apenas faltan unas horas. Todo va bien. Al final doy a luz. Tenemos una preciosa niña a la que llamamos Linda.

lunes, 22 de agosto de 2011

Cuanto tiempo sin pasarme!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ha pasado mas tiempo del que esperaba, primero los exámenes, después las vacaciones, que si me pongo enferma, y como no mi nuevo vicio, un juego online,que me come casi todo el tiempo...

En este nuevo juego al que me vicié (Flyff), me lo paso genial, conocí gente muy maja que siempre estan dispuestos a ayudar y que no se toman las cosas a la tremenda ni le buscan los 3 pies al gato, como ocurre en el Kandria, dondo hay cada elemento de cuidado que siempre intenta tener la razón aunque estea completamente equivocado o no sepa de lo que se habla.

Cambiando de tema, espero poder retomar todas las historias a mediados de septiembre, cuando termine con los exámenes. Quiero terminar con Sueños de Ara y si es posible comenzar con alguna otra.

Espero que todos pasarais unas buenas vacaciones, con mucho sol y playa.

martes, 28 de junio de 2011

La decisión

Quedo con Marcos en la cafetería de siempre. Llego un poco antes que él. Estoy nerviosa. No se como decírselo. Tengo que ser valiente. Es necesario que lo sepa, que estoy embarazada. Pero me da miedo su reacción. Aun llevamos poco tiempo juntos. Se que no lo puedo retrasar más, porque al final será muy evidente. Le quiero. Confío en él. Se que me apoyará en cualquiera que sea mi decisión. El problema es que aun no se lo que quiero. Tener un bebé, es algo que siempre quise, pero creo que todavía no estoy preparada. Mejor se lo cuento y decidimos entre los dos. Sea cual sea la decisión será dura. Abortar es una posibilidad. Será duro ir a la clínica y hacerlo. Pero así me libraría del problema. Pero también quiero tener al bebé. Se que si aborto, me marcará de por vida. Abortar no es más que quitar la vida a un niño que aun no ha nacido. Además ya estoy de 2 meses y medio, y cuanto más tiempo pasa, más peligroso es para la madre. Tengo que aclararme. Tener ahora un bebé será problemático. Tengo que terminar mis estudios y encontrar trabajo. Con un bebé será más difícil. Pero se que Marcos me apoyará y me ayudará. Y mis padres también. Creo que será mejor tenerlo.

Marcos llega. Se sienta a mi lado. Tiene la cara seria. Creo que se imagina lo que le tengo que contar. Espero que no se enfade. Quiero que siga siendo el de siempre. Me abraza. Me susurra al oído te quiero. Me pongo más nerviosa aun. Tengo que decírselo, pero las palabras no salen de mi boca. Me centro en lo que tengo que decirle. Pero me voy por las ramas:

- Yo también te quiero Marcos, eres lo más importante para mi. Tengo que contarte algo muy importante. Quiero que te enteres por mi, no por terceros. No te enfades por lo que te voy a decir. El error ya ha sido cometido. Ahora solo nos queda afrontar las consecuencias. Hay que ser fuertes. Juntos podremos superarlo.

- ¿Que pasa Ara?

- No se como contártelo.

- ¿Me has puesto los cuernos?

- No es eso Marcos.

- ¿Entoces que es lo que quieres decirme?

- Te quiero mucho, y dentro de mi crece el fruto de nuestro amor. Estoy embarazada.

Al oír esas palabras, Marcos se queda paralizado cual estatua de piedra. Lo sabía, se ha enfadado. Me obligará a abortar y me dejará. No soy capaz de pensar otra cosa. De repente me pregunta:

- ¿Qué es lo que vas a hacer? ¿Lo tienes claro ya? ¿Lo vas a tener? ¿O prefieres abortar?

- Aun no lo tengo del todo claro, mi amor. Yo quiero tenerlo, pero sola no voy a poder cuidar de él. También quiero terminar mis estudios, y será mucho más problemático. Mis padres aun no saben nada. No se cual será su reacción al enterarse. Pero abortar es quitarle la vida a nuestro hijo. Tampoco quiero eso. Es nuestro, el fruto de nuestro amor y a la vez nuestro error. Él no tiene la culpa de nada. No quiero matarle.

- Yo te apoyaré sea cual sea la decisión. Te ayudaré a cuidarlo, te cuidaré a ti también. Si quieres abortar te acompañaré en todo momento. Pero si quieres tenerlo, estaré a tu lado por siempre. Será difícil al principio, pero saldremos adelante. Habrá que contárselo a tus padres y a los míos. No será fácil que lo acepten. Pero terminarán por aceptarlo. Va a ser su nieto, su primer nieto. Nuestra felicidad.

- Te quiero Marcos.

Después de decírselo a Marcos, me sentí más aliviada. La tensión poco a poco se va desvaneciendo y mis miedos disipándose. Se que cuento con el apoyo de Marcos. Que me acompañará mañana cuando se lo cuente a mis padres. Que me defenderá. Me dará su apoyo. Estará conmigo en todo momento.

lunes, 13 de junio de 2011

¿Que es la libertad?

En estos tiempos se habla mucho de libertad. Unos reclaman libertad de expresión, otros libertad de prensa, otros libertad de opinión, todo es libertad... pero a su vez todas diferentes.

El sentido de la palabra libertad, yo no lo tengo muy claro porque por libertad entiendo que no hay que cumplir ningún tipo de norma, ni obedecer a otra persona. Así que mi pregunta es ¿realmente somos libres?

Si te paras a pensar un poco, en esta sociedad en la que vivimos hay muchas reglas que cumplir. Ya sean las normas de tráfico, las normas de convivencia cívica, hay normas para construir, hay normas para todo, algunas incluso llamadas leyes. Y todas de obligado cumplimiento. Si te saltas una ley puedes terminar en la cárcel... Pero supuestamente vivimos en un mundo libre.

Cuando vamos a trabajar obedecemos al jefe, y si vamos a la escuela hay que obedecer al profesor... así que más normas!

Pero si no existieran estas normas, la sociedad en la que vivimos sería un auténtico caos. Además hay que tener en cuenta el ansia de poder del ser humano, que por naturaleza quiere ser el mejor en todo lo que hace, y quien diga lo contrario miente.

Supuestamente nosotros vivimos en una democracia, todos tenemos derecho al voto... pero de que sirve votar si todos los políticos en el fondo son iguales y no van a solucionar el problema de los ciudadanos... véanse algunas leyes aprobadas en este año... totalmente en contra de la opinión de la gente, que solo buscan el beneficio de unos pocos... Esto es libertad???? Yo no veo la libertad por ningún lado, la gente no puede decidir ni las leyes que le afectan directamente...

Pero bueno, esta es la sociedad en la que vivimos, unos pocos hacen lo que les da la gana y se enriquecen y al resto que nos den.

Cambiando un poco de tema, los animales son realmente libres??? o son presa de su consciencia??? En teoría no son humanos con la capacidad de racionalizar y en muchos casos sus sociedades son menos complejas. Pero es realmente libre el gato que se pasa el día durmiendo encima del muro??? o el zorro que vive en el bosque???? En un principio parece que si, nadie les da órdenes... pero su propia supervivencia puede entenderse como una orden...

Si la propia vida es una orden que hay que cumplir, aunque la sociedad sea un caos... que es realmente la libertad de la que tanta gente habla???

martes, 7 de junio de 2011

Comenzando

Buenas a todos, creo que como la mayoría, yo también estoy de examenes... pero bueno, no es nada del otro mundo, además cada uno que se hace es uno que queda por hacer. Estos últimos días los pasé muy agobiada, pero ya se terminó. Ahora solo quedan algunos examenes y listo.

En estos días de agobio, en los cuales mi cabeza estaba saturada, y mi cuerpo casi no me respondía. Si, fue un sinvivir, dormir poco y mal, era horrible. Me metia en cama y no era capaz de dormir... mi cabeza daba vueltas y vueltas sobre los mismos temas una y otra vez. Estaba demasiado agobiada incluso para dejar volar mi imaginación. Pero ya me voy recuperando. Y el día menos pensado aparece por aqui otra mega entrada con la resolución (o parte) de la historia que está entremedias.

También creo que pronto inauguraré una nueva sección, dedicada a mis divagaciones...No se si os gustará o no, pero espero que no sea un tostón. Porque cuando me vienen las ideas a la cabeza, las suelto sin pensar. Y a veces escribo demasiado.

En mis proximas entradas supongo que trataré algunos temas un tanto espinosos, no por conflictivos sino por ser conceptos abstractos, muy dificiles de definir. Porque que es libertad?

Espero volver pronto a pasarme por aqui, que echo de menos escribir libremente, que ultimamente lo único que escribo son trabajos para clase, y lo único que leo son articulos cientificos en inglés, algunos bastante enrrevesados, aunque interesnates cuando comienzas a pensar en el porqué de su significado.

Un besito para todos.

domingo, 22 de mayo de 2011

Recuerdo de Expotaku

Hoy tampoco voy a continuar ninguna la historia, ni comenzar con FANTASIA, que por culpa de los trabajos y las practicas para la uni, no tengo tiempo para nada. Pero este fin de semana, hubo en mi ciudad Expotaku y como me gusta mucho ese mundo pues me decidí a ir. La verdad es que me lo pasé genial los tres días.

El viernes, estuvimos mirando los stand y el resto de cosas. Pero apenas había gente de cosplay. La verdad es que me lo pase genial, era la primera vez que asistía a un evento de este tipo. Y la gente es muy maja. Y al final terminé jugando con una amiga a un juego de mesa llamado Pompeya, era la primera vez que jugaba. Pero fue divertido. Ayer nos pasamos toda la tarde jugando al Juego de Tronos, yo en ese mundo aun estoy pez, pero por lo visto hicimos algo raro... porque al final quien ganó la partida era el peor de los jugadores... pero es que nosotras somos especiales. Y hoy estuvimos viendo cosplays, que por cierto los había muy buenos, aunque no saqué ni una sola foto T_T

La verdad es que el día más entretenido fue el sábado, y también el día que más gente había.

Ojalá pueda repetir el año que viene.

Os voy a ir dejando, que se me acumula el trabajo, odio los finales de curso... y no lo niego. Espero que vosotros no estéis tan agobiados como yo.

Creo que voy a tardar bastante en actualizar de nuevo con alguna historia...

Un besazo enorme para todos

lunes, 9 de mayo de 2011

Algo más

Hoy buscando por internet, me encontré con un programa que me ayuda a ordenar las ideas que tengo para escribir las historias. Y ya estoy comenzando a escribir la de FANTASIA, pronto publicaré el primer capítulo, aunque eso dependerá un poco del tiempo que tenga libre, porque este mes lo tengo bastante ocupado. Pero intentaré sacar un ratito para ir escribiendo y actualizar como me gusta.


Hablando de FANTASIA, no se si subir las fichas de los personajes, el problema es que me gustaría ponerle un dibujo del personaje en cuestión, pero yo no se dibujar y no quiero poner una birria de dibujos. Si alguien quiere ayudarme yo le paso las descripciones de los personajes y me hace el dibujo. Yo estaría muy agradecida. Sino supongo que pondré las fichas sin dibujo... 


A ver si mañana vuelvo a actualizar, y ya escribo alguna historia, aunque sea pequeñita, que me muero de ganas de contar algo divertido, trágico o romántico, o tal vez algo con acción.

Un besito para todos

viernes, 6 de mayo de 2011

Avance

Hola a todos, hace mucho que no actualizo, unas veces por falta de tiempo, otras porque no se me ocurre nada que publicar, y las más por pereza. Así que auque hoy no contaré ninguna historia, porque solo tengo unos minutos para escribir...

Pues os cuento, llevo ya unos días pensando en comenzar a escribir una historia diferente, la voy a llamar FANTASÍA. Por que ese nombre??? porque esta historia que comenzaré en nada al contrario que las otras, va a transcurrir en un mundo fantástico lleno de criaturas no humanas, aun no tengo totalmente perfilada la historia, pero intetará actualizar un poco más a menudo, que se acercan los exámenes y mientras escribo me relajo y dejo la mente en blanco.

También voy a continuar con Los sueños de Ara, que la pobre se quedó embarazada y sin saber como decirselo a su chico y a su familia... y me imagino que teneis ganas de saber como continua. Por lo de ahora no os voy a adelantar nada, porque no yo misma se bien como continuarla porque tengo un abanico de posibilidades muy grande... puede tener un final feliz, o terminar trágicamente, puede alargarse aun mucho en el tiempo o puedo darle ya un final, pero como digo aún no se lo que voy a hacer... Además mi mente es muy cambiante y lo mismo ahora pienso en darle un final feliz y en dos horas pienso que es mejor un final trágico... A ver si me decido pronto... que tampoco me quiero eternizar con la historia.

Me despido ya que tengo que irme a clase... si tengo un horario muy raro ya lo se.

Os mando un beso a todos

viernes, 15 de abril de 2011

Amor y bebé

 Esta es la segunda entrega de Sueños de Ara, espero que os guste.

El tiempo fue pasando. Había por lo menos transcurrido un año desde que los conocí en la playa. Estaba feliz. Eran muy buenas personas y sabían como divertirse. Un día nos fuimos todos juntos a practicar senderismo. Carlos era un gran aficionado. La cuestión era no separarnos. Pero no se como al final Marcos y yo nos perdimos. Íbamos a la cola del grupo, a veces algo rezagados. Creo que en un cruce escogimos la dirección equivocada y en vez de seguir al grupo nos dirigimos hacia el río. Ninguno de los dos conocía el lugar. Intentamos volver sobre nuestros pasos, pero era inútil. Había demasiados cruces y a saber en cual nos habíamos separado. Marcos intentó llamar a Carlos al móvil, pero no había cobertura. Se estaba haciendo de noche y estábamos perdidos. No sabíamos que hacer. Seguimos caminando. Al rato encontramos un lugar resguardado entre las piedras. Estaba oscureciendo. Era mejor parar y resguardarse de la noche. En ese lugar estaríamos bien. A medida que caía la noche, la oscuridad era mayor y el frío aumentaba.

Yo estaba temblando, pero no quería preocupar a Marcos. Él al verme tiritar, se acerca suavemente y me abraza fuertemente. Me pregunta si estoy mejor. Yo le digo que si. Es agradable estar entre sus brazos. Me acurruco apoyando mi cabeza sobre su hombro. Él suavemente me acaricia en la cara y me aparta un poco el cabello. Se siente bien. Le abrazo. Miro hacia sus ojos. Se acerca suavemente y me susurra al oído. Entre todas las palabras que me dice, hay unas que me dejan impactada. Estas son: Te quiero Ara, desde el día en que te salvé la vida. En ese momento, me giro y busco instintivamente sus labios. Le beso y el me besa. Cada vez hay más pasión en los besos que nos damos. Todo surge. La pasión es cada vez mayor. Al final terminamos haciendo el amor en el calor del momento. Al final, abrazados y agotados por el momento, nos quedamos dormidos.

Por la mañana, nos despierta el ruido de un helicóptero. Fijo que nos están buscando, es lo que pensamos. Decidimos subirnos a lo alto de las rocas, para que así sea más fácil que nos vean desde el helicóptero. Nos rescatan. Ahora todo está bien. O eso pensamos.

No se aún porqué, pero no le contamos a nadie lo que sucedió esa noche que estuvimos perdidos. Pero tampoco es que insistieran mucho en saberlo. Creo que se lo imaginaban.

Al sábado siguiente, Marcos y yo quedamos en una cafetería. Teníamos que hablar. En medio de la conversación, el me pidió que saliera con él. Mi respuesta fue si. Desde aquella noche, algo había cambiado dentro de mi. Mis sentimientos hacia el habían cambiado. No podía hacer otra cosa que pensar en él. Estaba claro que le quería. Cada día que pasaba le quería más. Esa misma noche se lo comentamos al resto de la pandilla, aunque por como nos comportábamos el uno con el otro, creo que no era necesario decir nada.

El mes fue pasando, y estábamos encantados. La relación nos iba genial. Teníamos alguna que otra pelea por alguna tontería. Aún no sabíamos lo que estaba por venir. Yo no me preocupé demasiado, pero el periodo no me daba bajado. Llevaba un retraso de medio mes, pero lo achaqué al estrés típico del mes de junio. Siempre solía retrasárseme en esa época. Que mal hice al no darle importancia. El mes se estaba terminando ya, y los exámenes se habían terminado. Ya estaba mucho más relajada. Comenzamos el mes de julio. Y se me olvidó por completo el tema. La playa estaba al lado, e íbamos todos los días. Mi relación con Marcos era lo mejor que me había pasado nunca.

Una de esas tardes en la playa, las chicas de la pandilla estábamos hablando, y Blanca, la novia de Carlos, comentó que el otro día había tenido un susto con la menstruación. Ella toma la píldora desde hace casi dos años, y siempre había tenido la menstruación tan puntual como un reloj suizo. Pero el mes pasado se le había retrasado. Con el susto se hizo una prueba de embarazo y salió negativa. Menos mal que todo se había quedado en un susto. Y hablando y hablando, me doy cuenta de que hace ya dos meses largos que no me había venido a mi. Me pongo a pensar, y me doy cuenta que no me había venido desde antes de que Marcos y yo nos perdiéramos en el bosque, y en el calor del momento termináramos haciéndolo. Era posible que estuviera embarazada. Me comienza a entrar el miedo. Es posible que este embarazada. Mis amigas notan la cara de preocupación que tengo. Y comienzan a interrogarme. Al final termino contándole todo lo sucedido aquella noche. Prometen guardar silencio y no decir nada. También me dan su apoyo. Me acompañan a comprar una prueba de embarazo. Me la hago. Me da miedo mirar el resultado. Pero es inevitable, mejor salir de dudas. Miro el resultado, y si, estoy embarazada.

En ese momento parece que se me viene el mundo encima. ¿Qué voy a hacer yo con un bebé y sin trabajo para mantenerle? ¿Como se lo digo a Marcos? ¿Y a mis padres? Son las preguntas que comienzan a rondarme la cabeza. Comienzo a llorar. Mis amigas intentan apoyarme. Se lo agradezco mucho. Son las mejores amigas que una pueda tener. Al final, me convencen para que hable primero con Marcos, se que es muy comprensivo, pero esto no es un tema para tomarlo a broma.

jueves, 7 de abril de 2011

Intento de...

Estaba llegando a casa, cuando de repente alguien se acerca por detrás. Por culpa de la mala iluminación de la calle, no pude verle bien el rostro a mi agresor. No me dio tiempo de reaccionar. El tío me agarró por detrás, con una mano me tapó la boca y la otra la metió por entre las piernas. En ese momento fue cuando me dí cuenta de que me quería violar. Mantuve la sangre fría y forcejeé hasta que logré soltarme. Durante el forcejeo primero le pisé fuertemente con el tacón y luego le metí un rodillazo en la entrepierna. Menos mal que en situaciones de miedo soy capaz de mantener la calma. Escapé corriendo calle arriba, pero a esas horas ya no había nadie. Me veía sola, sin nadie que me ayudara. El tío se recuperó y me persiguió con todas sus fuerzas. Daba zancadas tan grandes que por más que corría, no tardó ni diez segundos en atraparme. Pero esta vez no intentó violarme sino que me ató las manos y los pies y me cargó hasta un coche negro que se encontraba estacionado un poco mas abajo. Me tiró sobre el asiento trasero y cerró la puerta.



Salimos de la ciudad, no se hacia donde se dirigía, pero tenía claro que era necesario escapar. Nada bueno podía salir de esa situación. Poco a poco conseguí calmarme y pensar con más claridad. Lo primero que tenía que hacer era librarme de esas ataduras. Comencé a mover las manos e intentar tirar de la cuerda. Me costó un rato pero al fin conseguí desatar las manos. Ahora solo quedaba desatar los pies. Pero eso no iba a ser tarea fácil, porque no quería que se enterara. Seguíamos viajando. De repente, aminora la velocidad y para el coche en una zona de curvas. Pero, para mi suerte, para en un viejo camino en desuso, un lugar donde es fácil maniobrar. El tío apaga las luces y baja del coche, pero deja las llaves puestas en el contacto y el motor encendido. Esta es la mía, pienso. rápidamente pongo el seguro al coche, ya no puede entrar fácilmente. Es una zona boscosa, sin casas cerca. Desato los pies. Y aun no se bien como, me muevo hacia delate por el espacio del medio. El tío ni se entera, sigue tranquilamente a lo suyo. Una vez en el asiento del conductor, coloco bien el asiento y arranco el coche y acelero. Enciendo las luces y me marcho con el coche. El tío intenta correr detrás del coche pero no es capaz de alcanzarme. Me dirijo nuevamente a la ciudad. Y denuncio al tío



Pasados unos días. La policía me llama. Han detenido al presunto secuestrador. Me dicen que el coche era robado. Me dan las gracias por haberlo llevado en buen estado. A partir del coche consiguen identificar al tío No tiene forma de decir que no fue él. Las pruebas son arrolladoras. Yo también logro identificarlo. Sabe que será condenado. Yo estoy feliz. Nunca pensé que eso fuera a pasarme y menos aún que fuera capaz de mantener la sangre fría como para poder escapar de semejante forma. Pero desde esa decidí apuntarme a clases de defensa personal. Y tener más cuidado cuando voy por la calle. Ahora siempre me fijo en las sombras.

martes, 29 de marzo de 2011

Lo que hace el aburrimiento

Hoy no pensaba publicar, vamos tengo la mente saturada con tanto estudiar y no se me ocurre ni una continuación para la historia ni otra historia nueva que contar. A veces pasa. Pero el aburrimiento, si llega un punto en el que tienes la mente tan saturada que no eres ya capaz ni de seguir delante de los apuntes, me llevan a darme una vuelta por aquí... Ya se que debería estudiar, que es para tener un buen futuro laboral, pero a veces resulta tan aburrido que no soy capaz de estudiar más de tres páginas seguidas. Pero seamos  optimistas, hasta el examen aun me quedan 4 días más, porque claro el examen tiene que ser viernes... y por la tarde!!!!!!!!!!!! no vaya a ser que el profe tenga que madrugar...

Mejor dejo los apuntes a un lado y os cuento algo sobre mis mangas favoritos, creo que alguna vez ya mencioné que me encanta el manga y el anime. Si no recuerdo mal creo que fue en la entrada inaugural.

A mi sobre todo me gustan los mangas románticos y algo subidos de tono... aunque si la historia que cuentan es buena, me leo cualquier cosa... Siempre que pienso que voy a leer ahora, me acuerdo de los mejores mangas que leí, por lo menos para mi gusto.

El mejor de todos fue Desire Climax, una historia preciosa sobre un "niño" rico y una chica muy pobre, aunque algo subido de tono, para que negarlo, yo diría que es para mayores de 18. Cuenta como los protagonistas se enamoran de nuevo, si ya se conocían desde la infancia pero aun eran pequeños cuando se separaron. Pero mejor no cuento más por si lo queréis leer no haceros un spolier con el final. Que por cierto, a mi me encantó.

Otro de mis favoritos es Ai Hime!, este ya no es tan fuerte como el anterior, pero también cuenta una bonita historia de amor, pero esta vez entre tío y sobrina. De este no os voy a contar mas tampoco porque con todo lo que he dicho ya... creo que doy una buena referencia de que va el manga.

Bueno creo que no voy a alargar más la entrada de hoy, ya que es una entrada un poco así destrangis, por decirlo de alguna forma. Pero así aprovecho y os hablo un poquito de mis gustos, que no solo se limitan al mundo manganime. También me gusta leer buenas novelas, pero esas mejor las dejamos para otra entrada de estas raritas en las que no cuento ninguna historia.

Supongo que se diferencian bien las entradas con historias de las entradas en las que comento otras cosas. Pero por si os perdéis, os digo que lo que son las historias podéis encontrarlas completas, o lo que lleve escrito hasta el momento en la pestaña que lleva el nombre de historias. Supongo que ya sabéis que las historias las escribo a trozos, según hasta donde llegue mi imaginación, que es mucha pero a veces un poco incoherente.

Muchos besitos para tod@s

domingo, 27 de marzo de 2011

El comienzo

Hace ya tiempo, buscando entre mis viejos recuerdos, encontré un diario. Me lo habían regalado el día que cumplí doce años. Pero en aquella época nunca me decidí a escribirlo. Poco a poco se fue quedando relegado en las profundidades del armario, junto a mis viejos libros de texto. De esto, debe hacer ya, algo más de 10 años. Y como cambian las cosas. En aquella época yo era muy feliz, jugaba con mis muñecas y tenía un montón de amigos. Pero con el tiempo, poco a poco, nos fuimos separando. Hace aproximadamente tres meses, mis padres se mudaron a un pequeño pueblo costero del norte. Y como no, yo con ellos. Fue durante esa mudanza cuando recogiendo las cosas, y seleccionándolas, me encontré con el diario. Este era aproximadamente del tamaño de una libreta, de tapas tapas negras y una rosa blanca, suavemente dibujada en la parte inferior derecha. La verdad es que no era un regalo demasiado llamativo para una niña de 12 años.
El mismo día que nos mudamos, mis mejores amigos tuvieron un accidente de tráfico muy grave, el choque fue tan fuerte que los 5 murieron en el acto. Yo no pude despedirme de ellos, ya estaba viajando hasta la otra punta del País y no me enteré del accidente hasta 3 días después. En ese momento pensé que se me caía el mundo encima. Me veía sola, en un lugar donde no conocía a nadie, y ya no podía hablar con mis amigos porque no estaban en este mundo. La mudanza en sí ya me deprimía, pero esa noticia me deprimió hasta el punto de que estuve al borde del abismo. Me negaba a comer, no salia de mi habitación, las persianas estaban siempre bajas y la luz apagada. Lo único que hacía era llorar, llorar de pena. Mis padres ya no sabían que hacer, intentaron ayudarme llevándome a un psicólogo, aunque yo me negaba a salir de la habitación. En ese momento no quería a nadie cerca.
Cuando me vio el psicólogo, yo no estaba para nada arreglada, llevaba el pelo medio alborotado, una camiseta negra que me quedaba algo floja y unos vaqueros, lo primero que me dijo fue ¿Tu escribes algún diario? Mi respuesta fue negativa, pues nunca había escrito uno. Es más soy pésima organizando mis cosas, así que nunca se me paso por la cabeza escribir uno. La siguiente pregunta que me hizo, me sorprendió más si cabe, ¿cuál es tu nombre? nunca entendí el motivo de esa pregunta pues ya lo sabía de antemano porque mis padres se lo dijeron, pero de todos modos le respondí: mi nombre es Ara. Después de eso siguió preguntándome cosas acerca de mi vida, pero cosas triviales como si iba bien en los estudios, o si me gustaba la pasta. En esa consulta estaría aproximadamente una hora.
Cuando llegué a casa después de la consulta, me dirigí hacia habitación, seguía sin querer hablar con nadie. Abro la puerta de la habitación, me dirijo hacia la cama y allí, encima de la cama, veo aquel diario que hacía años que tenía pero nunca había escrito. Esa noche, después de darle vueltas en la cabeza durante dos horas, me decidí a coger un bolígrafo y comenzar a escribir en el diario.
Comencé escribiendo una breve introducción de quién era yo, y lo que me gustaba hacer. A medida que iba escribiendo, las lagrimas se iban desapareciendo poco a poco de los ojos. Me sentía mejor. Eso fue mientras estaba escribiendo cosas triviales. Pero al pasar la pagina, comencé a escribir sobre como me habían dado la noticia de la mudanza, apenas unos días antes de que esta se llevara a cabo, al recordar aquellos momentos, las lagrimas comenzaron a brotar de nuevo de mis ojos, pero al mismo tiempo sentía como si en mi alma me quitaran un peso de encima. A pesar de las lagrimas, seguí escribiendo las broncas con mis padres por no haberme dicho nada de la mudanza, como me negaba a marchar de aquella bulliciosa ciudad donde tenía hecha mi vida. Lo escribí todo, con mucho detalle. Hasta el momento en el que comencé a recordar como me había enterado de la fatídica noticia del accidente. La mañana antes del accidente ellos estuvieron ayudándome a meter las cosas en el camión de las mudanzas, conseguían que entre toda aquella tristeza por la despedida, estuviera feliz. Me decían que vendrían a visitarme en verano, después de los exámenes. También me decían que yo bajaría a verles en Semana Santa. Todo eso por la mañana. A mediodía, después de comer, me despido de ellos. Pensando que pronto les volvería a ver.
Las lagrimas brotan cada vez más fuerte, no soy capaz casi de ver lo que estoy escribiendo, pero me siento mejor. Comienzo a escribir lo que parece una carta de despedida, es una hoja nueva. Termino de escribirla, me llevó casi dos hojas completas. Cojo un par de folios y la copio. Me levanto, son casi las 12 de la noche, visto el vestido negro que tiene algo de vuelo. Voy al baño, me lavo la cara, parece que las lagrimas ya no vienen, termino de arreglarme, me pongo la americana rosa y los botines. cojo el bolso negro. Bajo corriendo las escaleras y salgo por la puerta. No siento que mis padres me sigan. Estoy completamente sola en la noche, en un pueblo que apenas vi un par de veces. Me dirijo hacia la playa. Oigo ruido, parece que hay gente de botellón. Me acuerdo de que es viernes. Sigo caminando. Me acerco hasta un recogido que hay entre las rocas. La marea está baja, pero yo no me doy cuenta, donde vivía antes el nivel de la marea apenas variaba unos centímetros a lo largo del día. Miro en el bolso, por suerte tengo un mechero. Quemo los dos folios, al hacerlo siento una extraña paz en mi interior, es como si me estuviera despidiendo de mis amigos. Me quedo absorta recordando los buenos ratos que pasamos juntos. Las horas pasan y la marea va subiendo. No me doy cuenta hasta que comienza a entrarme el agua por los botines. Tengo miedo. Intento escalar las rocas, pero no soy capaz. Tengo la sensación de que si no salgo de allí terminará ahogada. Me descalzo, cojo los botines e intento salir por donde entre, no soy capaz, el agua está muy alta ya y la playa queda excesivamente lejos. No se que hacer. Entro en pánico. Noto como comienza a faltarme el aire. Me desmayo.
Cuando me despierto estoy tumbada en la playa, a mi alrededor hay un grupo de gente. Pregunto lo que ha pasado. Como es que sigo viva. Me responden, me dicen que Marcos me ha salvado. Que me vio mientras iba a darse un baño y se acercó. Vio que estaba inconsciente y me trajo hasta la orilla. Le doy las gracias y me presento. Ellos me preguntan si soy nueva en la zona porque nunca antes me vieron. Les respondo que si, que me mude al pueblo habrá un par de meses, pero que era la primera vez que salia de casa. Sienten curiosidad, les cuento mi historia. Como mis amigos murieron en un accidente de tráfico. Me siento bien con ellos, creo que son algo mayores que yo, pero la diferencia será de un año o dos. Me preguntan si voy al instituto. Comienzo a reírme, les digo que llevo ya cuatro años en la universidad, que pedí un traslado del expediente para terminar la carrera en la universidad que hay cerca de aquel pueblo. Ellos me dicen que también están en la universidad, que están terminando. Como suponía son mas o menos de mi edad.
El tiempo fue pasando, cada vez me sentía más integrada en aquel pueblo. Tenía nuevos amigos, cada vez los quería más. Eran muy buenas personas. Mis padres también notaban el cambio. Me veían cada día más feliz.






FIN DE LA PRIMERA PARTE DE LA HISTORIA

Sueños de Ara

 EL COMIENZO

Hace ya tiempo, buscando entre mis viejos recuerdos, encontré un diario. Me lo habían regalado el día que cumplí doce años. Pero en aquella época nunca me decidí a escribirlo. Poco a poco se fue quedando relegado en las profundidades del armario, junto a mis viejos libros de texto. De esto, debe hacer ya, algo más de 10 años. Y como cambian las cosas. En aquella época yo era muy feliz, jugaba con mis muñecas y tenía un montón de amigos. Pero con el tiempo, poco a poco, nos fuimos separando. Hace aproximadamente tres meses, mis padres se mudaron a un pequeño pueblo costero del norte. Y como no, yo con ellos. Fue durante esa mudanza cuando recogiendo las cosas, y seleccionándolas, me encontré con el diario. Este era aproximadamente del tamaño de una libreta, de tapas negras y una rosa blanca, suavemente dibujada en la parte inferior derecha. La verdad es que no era un regalo demasiado llamativo para una niña de 12 años.
El mismo día que nos mudamos, mis mejores amigos tuvieron un accidente de tráfico muy grave, el choque fue tan fuerte que los 5 murieron en el acto. Yo no pude despedirme de ellos, ya estaba viajando hasta la otra punta del País y no me enteré del accidente hasta 3 días después. En ese momento pensé que se me caía el mundo encima. Me veía sola, en un lugar donde no conocía a nadie, y ya no podía hablar con mis amigos porque no estaban en este mundo. La mudanza en sí ya me deprimía, pero esa noticia me deprimió hasta el punto de que estuve al borde del abismo. Me negaba a comer, no salia de mi habitación, las persianas estaban siempre bajas y la luz apagada. Lo único que hacía era llorar, llorar de pena. Mis padres ya no sabían que hacer, intentaron ayudarme llevándome a un psicólogo, aunque yo me negaba a salir de la habitación. En ese momento no quería a nadie cerca.
Cuando me vio el psicólogo, yo no estaba para nada arreglada, llevaba el pelo medio alborotado, una camiseta negra que me quedaba algo floja y unos vaqueros, lo primero que me dijo fue ¿Tu escribes algún diario? Mi respuesta fue negativa, pues nunca había escrito uno. Es más soy pésima organizando mis cosas, así que nunca se me paso por la cabeza escribir uno. La siguiente pregunta que me hizo, me sorprendió más si cabe, ¿cuál es tu nombre? nunca entendí el motivo de esa pregunta pues ya lo sabía de antemano porque mis padres se lo dijeron, pero de todos modos le respondí: mi nombre es Ara. Después de eso siguió preguntándome cosas acerca de mi vida, pero cosas triviales como si iba bien en los estudios, o si me gustaba la pasta. En esa consulta estaría aproximadamente una hora.
Cuando llegué a casa después de la consulta, me dirigí hacia habitación, seguía sin querer hablar con nadie. Abro la puerta de la habitación, me dirijo hacia la cama y allí, encima de la cama, veo aquel diario que hacía años que tenía pero nunca había escrito. Esa noche, después de darle vueltas en la cabeza durante dos horas, me decidí a coger un bolígrafo y comenzar a escribir en el diario.
Comencé escribiendo una breve introducción de quién era yo, y lo que me gustaba hacer. A medida que iba escribiendo, las lagrimas se iban desapareciendo poco a poco de los ojos. Me sentía mejor. Eso fue mientras estaba escribiendo cosas triviales. Pero al pasar la pagina, comencé a escribir sobre como me habían dado la noticia de la mudanza, apenas unos días antes de que esta se llevara a cabo, al recordar aquellos momentos, las lagrimas comenzaron a brotar de nuevo de mis ojos, pero al mismo tiempo sentía como si en mi alma me quitaran un peso de encima. A pesar de las lagrimas, seguí escribiendo las broncas con mis padres por no haberme dicho nada de la mudanza, como me negaba a marchar de aquella bulliciosa ciudad donde tenía hecha mi vida. Lo escribí todo, con mucho detalle. Hasta el momento en el que comencé a recordar como me había enterado de la fatídica noticia del accidente. La mañana antes del accidente ellos estuvieron ayudándome a meter las cosas en el camión de las mudanzas, conseguían que entre toda aquella tristeza por la despedida, estuviera feliz. Me decían que vendrían a visitarme en verano, después de los exámenes. También me decían que yo bajaría a verles en Semana Santa. Todo eso por la mañana. A mediodía, después de comer, me despido de ellos. Pensando que pronto les volvería a ver.
Las lagrimas brotan cada vez más fuerte, no soy capaz casi de ver lo que estoy escribiendo, pero me siento mejor. Comienzo a escribir lo que parece una carta de despedida, es una hoja nueva. Termino de escribirla, me llevó casi dos hojas completas. Cojo un par de folios y la copio. Me levanto, son casi las 12 de la noche, visto el vestido negro que tiene algo de vuelo. Voy al baño, me lavo la cara, parece que las lagrimas ya no vienen, termino de arreglarme, me pongo la americana rosa y los botines. cojo el bolso negro. Bajo corriendo las escaleras y salgo por la puerta. No siento que mis padres me sigan. Estoy completamente sola en la noche, en un pueblo que apenas vi un par de veces. Me dirijo hacia la playa. Oigo ruido, parece que hay gente de botellón. Me acuerdo de que es viernes. Sigo caminando. Me acerco hasta un recogido que hay entre las rocas. La marea está baja, pero yo no me doy cuenta, donde vivía antes el nivel de la marea apenas variaba unos centímetros a lo largo del día. Miro en el bolso, por suerte tengo un mechero. Quemo los dos folios, al hacerlo siento una extraña paz en mi interior, es como si me estuviera despidiendo de mis amigos. Me quedo absorta recordando los buenos ratos que pasamos juntos. Las horas pasan y la marea va subiendo. No me doy cuenta hasta que comienza a entrarme el agua por los botines. Tengo miedo. Intento escalar las rocas, pero no soy capaz. Tengo la sensación de que si no salgo de allí terminará ahogada. Me descalzo, cojo los botines e intento salir por donde entre, no soy capaz, el agua está muy alta ya y la playa queda excesivamente lejos. No se que hacer. Entro en pánico. Noto como comienza a faltarme el aire. Me desmayo.
Cuando me despierto estoy tumbada en la playa, a mi alrededor hay un grupo de gente. Pregunto lo que ha pasado. Como es que sigo viva. Me responden, me dicen que Marcos me ha salvado. Que me vio mientras iba a darse un baño y se acercó. Vio que estaba inconsciente y me trajo hasta la orilla. Le doy las gracias y me presento. Ellos me preguntan si soy nueva en la zona porque nunca antes me vieron. Les respondo que si, que me mude al pueblo habrá un par de meses, pero que era la primera vez que salia de casa. Sienten curiosidad, les cuento mi historia. Como mis amigos murieron en un accidente de tráfico. Me siento bien con ellos, creo que son algo mayores que yo, pero la diferencia será de un año o dos. Me preguntan si voy al instituto. Comienzo a reírme, les digo que llevo ya cuatro años en la universidad, que pedí un traslado del expediente para terminar la carrera en la universidad que hay cerca de aquel pueblo. Ellos me dicen que también están en la universidad, que están terminando. Como suponía son mas o menos de mi edad.
El tiempo fue pasando, cada vez me sentía más integrada en aquel pueblo. Tenía nuevos amigos, cada vez los quería más. Eran muy buenas personas. Mis padres también notaban el cambio. Me veían cada día más feliz.



Amor y bebé


El tiempo fue pasando. Había por lo menos transcurrido un año desde que los conocí en la playa. Estaba feliz. Eran muy buenas personas y sabían como divertirse. Un día nos fuimos todos juntos a practicar senderismo. Carlos era un gran aficionado. La cuestión era no separarnos. Pero no se como al final Marcos y yo nos perdimos. Íbamos a la cola del grupo, a veces algo rezagados. Creo que en un cruce escogimos la dirección equivocada y en vez de seguir al grupo nos dirigimos hacia el río. Ninguno de los dos conocía el lugar. Intentamos volver sobre nuestros pasos, pero era inútil. Había demasiados cruces y a saber en cual nos habíamos separado. Marcos intentó llamar a Carlos al móvil, pero no había cobertura. Se estaba haciendo de noche y estábamos perdidos. No sabíamos que hacer. Seguimos caminando. Al rato encontramos un lugar resguardado entre las piedras. Estaba oscureciendo. Era mejor parar y resguardarse de la noche. En ese lugar estaríamos bien. A medida que caía la noche, la oscuridad era mayor y el frío aumentaba.
Yo estaba temblando, pero no quería preocupar a Marcos. Él al verme tiritar, se acerca suavemente y me abraza fuertemente. Me pregunta si estoy mejor. Yo le digo que si. Es agradable estar entre sus brazos. Me acurruco apoyando mi cabeza sobre su hombro. Él suavemente me acaricia en la cara y me aparta un poco el cabello. Se siente bien. Le abrazo. Miro hacia sus ojos. Se acerca suavemente y me susurra al oído. Entre todas las palabras que me dice, hay unas que me dejan impactada. Estas son: Te quiero Ara, desde el día en que te salvé la vida. En ese momento, me giro y busco instintivamente sus labios. Le beso y el me besa. Cada vez hay más pasión en los besos que nos damos. Todo surge. La pasión es cada vez mayor. Al final terminamos haciendo el amor en el calor del momento. Al final, abrazados y agotados por el momento, nos quedamos dormidos.
Por la mañana, nos despierta el ruido de un helicóptero. Fijo que nos están buscando, es lo que pensamos. Decidimos subirnos a lo alto de las rocas, para que así sea más fácil que nos vean desde el helicóptero. Nos rescatan. Ahora todo está bien. O eso pensamos.
No se aún porqué, pero no le contamos a nadie lo que sucedió esa noche que estuvimos perdidos. Pero tampoco es que insistieran mucho en saberlo. Creo que se lo imaginaban.
Al sábado siguiente, Marcos y yo quedamos en una cafetería. Teníamos que hablar. En medio de la conversación, el me pidió que saliera con él. Mi respuesta fue si. Desde aquella noche, algo había cambiado dentro de mi. Mis sentimientos hacia el habían cambiado. No podía hacer otra cosa que pensar en él. Estaba claro que le quería. Cada día que pasaba le quería más. Esa misma noche se lo comentamos al resto de la pandilla, aunque por como nos comportábamos el uno con el otro, creo que no era necesario decir nada.
El mes fue pasando, y estábamos encantados. La relación nos iba genial. Teníamos alguna que otra pelea por alguna tontería. Aún no sabíamos lo que estaba por venir. Yo no me preocupé demasiado, pero el periodo no me daba bajado. Llevaba un retraso de medio mes, pero lo achaqué al estrés típico del mes de junio. Siempre solía retrasárseme en esa época. Que mal hice al no darle importancia. El mes se estaba terminando ya, y los exámenes se habían terminado. Ya estaba mucho más relajada. Comenzamos el mes de julio. Y se me olvidó por completo el tema. La playa estaba al lado, e íbamos todos los días. Mi relación con Marcos era lo mejor que me había pasado nunca.
Una de esas tardes en la playa, las chicas de la pandilla estábamos hablando, y Blanca, la novia de Carlos, comentó que el otro día había tenido un susto con la menstruación. Ella toma la píldora desde hace casi dos años, y siempre había tenido la menstruación tan puntual como un reloj suizo. Pero el mes pasado se le había retrasado. Con el susto se hizo una prueba de embarazo y salió negativa. Menos mal que todo se había quedado en un susto. Y hablando y hablando, me doy cuenta de que hace ya dos meses largos que no me había venido a mi. Me pongo a pensar, y me doy cuenta que no me había venido desde antes de que Marcos y yo nos perdiéramos en el bosque, y en el calor del momento termináramos haciéndolo. Era posible que estuviera embarazada. Me comienza a entrar el miedo. Es posible que este embarazada. Mis amigas notan la cara de preocupación que tengo. Y comienzan a interrogarme. Al final termino contándole todo lo sucedido aquella noche. Prometen guardar silencio y no decir nada. También me dan su apoyo. Me acompañan a comprar una prueba de embarazo. Me la hago. Me da miedo mirar el resultado. Pero es inevitable, mejor salir de dudas. Miro el resultado, y si, estoy embarazada.
En ese momento parece que se me viene el mundo encima. ¿Qué voy a hacer yo con un bebé y sin trabajo para mantenerle? ¿Como se lo digo a Marcos? ¿Y a mis padres? Son las preguntas que comienzan a rondarme la cabeza. Comienzo a llorar. Mis amigas intentan apoyarme. Se lo agradezco mucho. Son las mejores amigas que una pueda tener. Al final, me convencen para que hable primero con Marcos, se que es muy comprensivo, pero esto no es un tema para tomarlo a broma.

LA DECISIÓN

Quedo con Marcos en la cafetería de siempre. Llego un poco antes que él. Estoy nerviosa. No se como decírselo. Tengo que ser valiente. Es necesario que lo sepa, que estoy embarazada. Pero me da miedo su reacción. Aun llevamos poco tiempo juntos. Se que no lo puedo retrasar más, porque al final será muy evidente. Le quiero. Confío en él. Se que me apoyará en cualquiera que sea mi decisión. El problema es que aun no se lo que quiero. Tener un bebé, es algo que siempre quise, pero creo que todavía no estoy preparada. Mejor se lo cuento y decidimos entre los dos. Sea cual sea la decisión será dura. Abortar es una posibilidad. Será duro ir a la clínica y hacerlo. Pero así me libraría del problema. Pero también quiero tener al bebé. Se que si aborto, me marcará de por vida. Abortar no es más que quitar la vida a un niño que aun no ha nacido. Además ya estoy de 2 meses y medio, y cuanto más tiempo pasa, más peligroso es para la madre. Tengo que aclararme. Tener ahora un bebé será problemático. Tengo que terminar mis estudios y encontrar trabajo. Con un bebé será más difícil. Pero se que Marcos me apoyará y me ayudará. Y mis padres también. Creo que será mejor tenerlo.

Marcos llega. Se sienta a mi lado. Tiene la cara seria. Creo que se imagina lo que le tengo que contar. Espero que no se enfade. Quiero que siga siendo el de siempre. Me abraza. Me susurra al oído te quiero. Me pongo más nerviosa aun. Tengo que decírselo, pero las palabras no salen de mi boca. Me centro en lo que tengo que decirle. Pero me voy por las ramas:

- Yo también te quiero Marcos, eres lo más importante para mi. Tengo que contarte algo muy importante. Quiero que te enteres por mi, no por terceros. No te enfades por lo que te voy a decir. El error ya ha sido cometido. Ahora solo nos queda afrontar las consecuencias. Hay que ser fuertes. Juntos podremos superarlo.

- ¿Que pasa Ara?

- No se como contártelo.

- ¿Me has puesto los cuernos?

- No es eso Marcos.

- ¿Entoces que es lo que quieres decirme?

- Te quiero mucho, y dentro de mi crece el fruto de nuestro amor. Estoy embarazada.

Al oír esas palabras, Marcos se queda paralizado cual estatua de piedra. Lo sabía, se ha enfadado. Me obligará a abortar y me dejará. No soy capaz de pensar otra cosa. De repente me pregunta:

- ¿Qué es lo que vas a hacer? ¿Lo tienes claro ya? ¿Lo vas a tener? ¿O prefieres abortar?

- Aun no lo tengo del todo claro, mi amor. Yo quiero tenerlo, pero sola no voy a poder cuidar de él. También quiero terminar mis estudios, y será mucho más problemático. Mis padres aun no saben nada. No se cual será su reacción al enterarse. Pero abortar es quitarle la vida a nuestro hijo. Tampoco quiero eso. Es nuestro, el fruto de nuestro amor y a la vez nuestro error. Él no tiene la culpa de nada. No quiero matarle.

- Yo te apoyaré sea cual sea la decisión. Te ayudaré a cuidarlo, te cuidaré a ti también. Si quieres abortar te acompañaré en todo momento. Pero si quieres tenerlo, estaré a tu lado por siempre. Será difícil al principio, pero saldremos adelante. Habrá que contárselo a tus padres y a los míos. No será fácil que lo acepten. Pero terminarán por aceptarlo. Va a ser su nieto, su primer nieto. Nuestra felicidad.

- Te quiero Marcos.

Después de decírselo a Marcos, me sentí más aliviada. La tensión poco a poco se va desvaneciendo y mis miedos disipándose. Se que cuento con el apoyo de Marcos. Que me acompañará mañana cuando se lo cuente a mis padres. Que me defenderá. Me dará su apoyo. Estará conmigo en todo momento.

martes, 22 de febrero de 2011

Encuentro en el hospital

Hace algún tiempo, a principios de verano, mientras viajaba en el bus camino de un campamento de verano, vi a un chico. No se como se llamaba, pero era muy guapo. Me hubiera gustado conocerle, pero estábamos separados por 3 filas de asientos. No se el motivo, pero cada vez que alzaba la mirada y lo veía, se me congelaba la sangre. Cuando abandoné el bus pensé que nunca más le veria. Realmente no sabía lo que me deparaba el destino.

Seis meses después de aquel fortuito encuentro, no se como, me caí por las escaleras. El dolor era insoportable, me había roto la pierna izquierda y tenía un esguince en la muñeca derecha. Me llevaron al hospital. Allí me operaron la fractura de la pierna. Estuve ingresada algo más de una semana. Durante ese tiempo varios médicos estuvieron pendientes de mi evolución, lo que no me esperaba era que él también estuviera. Estaba allí con una bata blanca y una placa en la que ponía su nombre. Se llamaba Gerard. El nombre era francés. Era un estudiante de medicina. El médico titular le mandó ser quien me vigilara. Podría pasar más tiempo con él.

La verdad es que nunca pensé en que le volvería a ver, y menos aún que sería mi médico.
Gerard me venía a visitar todos los días, pero no comentaba nada. Como mucho me decía que evolucionaba favorablemente. Si las cosas seguían de esa manera, me darían el alta y nada habría cambiado en mi vida. Pero no sabía que hacer para que las cosas cambiaran.

A los dos días de estar ingresada, vino a visitarme una amiga, se llama An. Y no se porqué pero lo primero en lo que se fijó fue en el médico que estaba haciendo la ronda. Yo no sabía quien era hasta que me lo describe como un chico joven, de unos veintimuchos, de cabello castaño claro y ojos color miel. Bastante alto y con un atractivo especial. Yo le digo que posiblemente será uno de los médicos en prácticas. No me atrevo a decirle que es Gerard, el médico que me gusta.

Mientras An estaba de visita entra Gerard en la habitación para hacerme el seguimiento habitual. An decide salir fuera mientras, pero antes de salir me dice:

- No se que es lo que quieres, pero si no vas tu voy yo. Y por tu cara se que quieres ir tu.

En ese preciso momento no entendí lo que quería decirme, pero parece que Gerard si lo entendió.

Gerard comenzó a ponerse nervioso. La frase de An le afectó en alguna forma. Cada vez se le notaba más patoso. Parecía que tenía prisa por terminar de examinarme. Cuando ya estaba terminando, llegó el médico titular que llevaba mi caso. Quería examinarme el mismo porque ya estaba próxima la fecha programada para darme el alta. Me examinó. Y vaya sorpresa me llevé cuando me dijo "jovencita, tu fractura ya está completamente soldada, así que voy a mandar que te quiten la escayola y en dos días te damos el alta. Te estás recuperando más rápido de lo normal". Yo me quedé alucinando. No quería el alta. No se como, miré hacia Gerard y vi que se había quedado pálido. Era como si no le gustara la noticia.

Los dos médicos salieron y An entró de nuevo. Le conté lo que me había dicho el médico titular. Me dio la enhorabuena por el alta. Pero cuando le conté como se quedó la cara de Gerard, se quedó pensando. Al cabo de un rato me dice:

- Entonces deberás darte prisa y solucionar lo tuyo con ese residente, que está muy bueno y parece una gran persona.

- Lo se, pero no se como hacerlo.

Después de decirle eso, se terminó la hora de las visitas y se fue.

Estuve toda la tarde dándole vueltas a la cabeza. Tenía que hacer algo, pero no sabía el qué. Ya eran las 12 de la noche y aún seguía pensando. De repente la puerta se abre suavemente. Quien fuera el que estaba entrando no quería que nadie se diera cuenta. Sin encender la luz de la habitación, se acercó lentamente hasta mi cama. Con tanta oscuridad no lograba ver nada, tenía miedo. A saber quién se había colado en el Hospital. Estaba temblando. Se acerca lentamente a mi cara. Estaba a punto de avisar a las enfermeras, pero me detiene y me dice al oído, muy bajito, que no tenga miedo. En ese momento reconozco su voz. No me lo podía creer, era Gerard.

Se sienta en la cama a mi lado. Lo noto muy nervioso. Comienza a hablar con una voz suave y muy baja. No quiere que nadie le pille en ese lugar. Me dice que me quiere, que fue amor a primera vista, que no quería que me dieran el alta y volverme a perder. Le digo que me siento igual, que no quería marcharme de aquel hospital. En ese momento me abraza, yo le abrazo a él. "Le quiero y no quiero dejarle ir", eso es lo que pienso. Me besa, yo le sigo, no puedo separarme. Quiero que se quede conmigo toda la noche.

Estamos así un buen rato, hasta que oímos pasos. Alguien se acerca. Es posible que sea la enfermera de guardia. No nos pueden pillar así, sería peligroso para Gerard. Él piensa lo mismo. Casi no tenemos tiempo de reacción. La puerta comienza a abrirse. Nos van a pillar. No se como, Gerard salta al otro lado de la cama, se agacha. En ese momento la luz se enciende. Veo a la enfermera. Me pregunta si todo está bien porque había oído ruidos raros. Le respondo que sí. Se va y cierra la puerta. ¡Que suerte! no nos han pillado. Gerard coge su móvil. Me pregunta cúal es el mío. Se lo digo. Me hace una perdida y promete llamarme en cuanto salga del Hospital. Espera un rato más para asegurarse de que la enfermera se ha ido. Me da otro  beso, este con mucha más pasión que el anterior. Abre la puerta suavemente, mira hacia los lados para asegurarse de que no hay nadie y se va.

Encuentro en el Hospial (parte 4)

Estuve toda la tarde dándole vueltas a la cabeza. Tenía que hacer algo, pero no sabía el qué. Ya eran las 12 de la noche y aún seguía pensando. De repente la puerta se abre suavemente. Quien fuera el que estaba entrando no quería que nadie se diera cuenta. Sin encender la luz de la habitación, se acercó lentamente hasta mi cama. Con tanta oscuridad no lograba ver nada, tenía miedo. A saber quién se habia colado en el Hospital. Estaba temblando. Se acerca lentamente a mi cara. Estaba a punto de avisar a las enfermeras, pero me detiene y me dice al oído, muy bajito, que no tenga miedo. En ese momento reconozco su voz. No me lo podía creer, era Gerard.

Se sienta en la cama a mi lado. Lo noto muy nervioso. Comienza a hablar con una voz suave y muy baja. No quiere que nadie le pille en ese lugar. Me dice que me quiere, que fue amor a primera vista, que no quería que me dieran el alta y volverme a perder. Le digo que me siento igual, que no quería marcharme de aquel hospital. En ese momento me abraza, yo le abrazo a él. "Le quiero y no quiero dejarle ir", eso es lo que pienso. Me besa, yo le sigo, no puedo separarme. Quiero que se quede conmigo toda la noche.

Estamos así un buen rato, hasta que oímos pasos. Alguien se acerca. Es posible que sea la enfermera de guardia. No nos pueden pillar así, sería peligroso para Gerard. Él piensa lo mismo. Casi no tenemos tiempo de reacción. La puerta comienza a abrirse. Nos van a pillar. No se como, Gerard salta al otro lado de la cama, se agacha. En ese momento la luz se enciende. Veo a la enfermera. Me pregunta si todo está bien porque había oído ruidos raros. Le respondo que sí. Se va y cierra la puerta. ¡Que suerte! no nos han pillado. Gerard coge su movil. Me pregunta cúal es el mío. Se lo digo. Me hace una perdida y promete llamarme en cuanto salga del Hospital. Espera un rato más para asegurarse de que la enfermera se ha ido. Me da otro  beso, este con mucha más pasión que el anterior. Abre la puerta suavemente, mira hacia los lados para asegurarse de que no hay nadie y se va.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Encuentro en el Hospital (parte 3)

Gerard comenzó a ponerse nervioso. La frase de An le afectó en alguna forma. Cada vez se le notaba más patoso. Parecía que tenía prisa por terminar de examinarme. Cuando ya estaba terminando, llegó el médico titular que llevaba mi caso. Quería examinarme el mismo porque ya estaba próxima la fecha programada para darme el alta. Me examinó. Y vaya sorpresa me llevé cuando me dijo "jovencita, tu fractura ya está completamente soldada, así que voy a mandar que te quiten la escayola y en dos días te damos el alta. Te estás recuperando más rápido de lo normal". Yo me quedé alucinando. No quería el alta. No se como, miré hacia Gerard y vi que se había quedado pálido. Era como si no le gustara la noticia.

Los dos médicos salieron y An entró de nuevo. Le conté lo que me había dicho el médico titular. Me dio la enhorabuena por el alta. Pero cuando le conté como se quedó la cara de Gerard, se quedó pensando. Al cabo de un rato me dice:

- Entonces deberás darte prisa y solucionar lo tuyo con ese residente, que está muy bueno y parece una gran persona.

- Lo se, pero no se como hacerlo.

Después de decirle eso, se terminó la hora de las visitas y se fue.

martes, 4 de enero de 2011

Encuentro en el Hospital (parte 2)

Gerard me venía a visitar todos los días, pero no comentaba nada. Como mucho me decía que evolucionaba favorablemente. Si las cosas seguían de esa manera, me darían el alta y nada habria cambiado en mi vida. Pero no sabía que hacer para que las cosas cambiaran.

A los dos días de estar  ingresada, vino a visitarme una amiga, se llama An. Y no se porqué pero lo primero en lo que se fijó fue en el médico que estaba haciendo la ronda. Yo no sabía quien era hasta que me lo describe como un chico jóven, de unos veintimuchos, de cabello castaño claro y ojos color miel. Bastante alto y con un atractivo especial. Yo le digo que posiblemente será uno de los médicos en prácticas. No me atrevo a decirle que es Gerard, el médico que me gusta.

Mientras An estaba de visita entra Gerard en la habitación para hacerme el seguimiento habitual. An decide salir fuera mientras, pero antes de salir me dice:

- No se que es lo que quieres, pero si no vas tu voy yo. Y por tu cara se que quieres ir tu.

En ese preciso momento no entendí lo que quería decirme, pero parece que Gerard si lo entendió.

En la siguiente entrada continúo, espero que sea pronto aunque nunca se sabe.